Lo que «La Gran Apuesta» no te contó sobre tu hipoteca (y por qué debería importarte)
Fui a ver La Gran Apuesta al cine, en Barcelona, la misma semana de su estreno. Me senté en la butaca con cierta arrogancia. Había estudiado empresariales, conocía la jerga y creía tener el mapa completo de la crisis de 2008 en la cabeza. Pero a mitad de la película, entre CDOs, tramos sintéticos y posiciones en corto, me di cuenta de una verdad incómoda: había un montón de conceptos que no entendía en absoluto. Salí del cine sintiéndome un fraude. Años más tarde, ya con los nudillos pelados de tanto leer sobre inversión y finanzas personales, volví a darle al play. La película no había cambiado. Había cambiado yo. Y en ese segundo visionado me pareció la obra más brillante, completa y aterradora que…

