La Psicología del Dinero: Lo que aprendí limpiando el baño
Tengo una confesión que hacerte: soy un pésimo lector. En un mundo ideal, me levantaría a las 5 de la mañana, meditaría y leería 50 páginas de un ensayo económico con un café humeante mientras amanece. En el mundo real, tengo sueño, prisas y una lista de tareas pendientes que parece no tener fin. Durante años, me sentí culpable por no devorar libros de papel como hacen los supuestos «gurús» de las finanzas. Hasta que descubrí la Universidad del Fregadero. Mi campus no tiene biblioteca de caoba. Mi aula está entre los platos sucios de la cena, el aspirador y el parque donde saco a mi perro a las once de la noche. Ahí, con unos auriculares puestos, he aprendido más de economía que en…

