Dejar de fumar por dinero: Cómo 92€ cambiaron mi hábito
🎯 Aprendizajes clave: Introducción: No me apetecía una mierda dejarlo Hace ocho años, mi relación con el tabaco era un desastre, pero era mi desastre y estaba cómodo en él. Fumaba casi un paquete diario, dos cada tres días para ser exactos. Mi rutina de intento de dejarlo era siempre la misma: aguantaba dos semanas limpio, tirando de fuerza de voluntad, hasta que llegaba el fin de semana. Un par de cervezas, bajada de guardia y mi cerebro soltando la excusa eterna: «Por uno no pasa nada». Ahí empezaba el gorroneo. Me convertía en ese amigo pesado que suplica un cigarro para «matar el gusanillo». Al día siguiente, la vergüenza y el mono ganaban, y volvía a bajar al estanco a por mi cajetilla roja…


